España e Italia, pasajeros negligentes del autobús

Aunque me consideran muy flexible, no puedo reprimir mi lado severo cuando escribo sobre España. No lo puedo remediar. El problema común a los países meridionales de la Zona Euro, —dejando al margen la productividad por hora trabajada, que no es tan baja como algunos creen— es su bajo porcentaje de población laboralmente activa, comparativamente muy inferior a la del norte de Europa, especialmente entre la población femenina. La deuda soberana, o si se quiere el déficit público que viene arrastrando España, se debe naturalmente a los menores ingresos impositivos, debido al alto desempleo y al nulo crecimiento económico.

Los problemas de deuda pública o privada difícilmente pueden ser resueltos mediante la asunción de más deuda. Es difícil solucionar un problema mediante dinero prestado, cuando el problema viene precisamente de estar excesivamente endeudado. Eso lo sabía mi abuela y lo sabe el mercado, de ahí el alto tipo de interés exigido a España. En microeconomía, los clientes siempre tienen la razón y en macroeconomía, son los mercados los que siempre la tienen. Los mercados desconfían de que España pueda pagar nuevos préstamos, de ahí el alto tipo de interés. La evolución de los tipos de interés para las letras u obligaciones, son solamente el síntoma. Pretender puentear a los mercados mediante medidas directas por parte del Banco Central Europeo, tal y como los gobiernos español e italiano pretenden, equivale a dejar a un lado la economía de mercado, que es la base del sistema cambiario occidental. Seguir leyendo en el blog…

 

Un autobús con buen motor, pero con las transmisiones y bajos oxidados

En la línea de informar, educar e instruir a los que más lo necesitan, en esta ocasión voy a hacer algunos comentarios sobre las vicisitudes de la zona euro, pese a que no es mi especialidad, ni algo que me guste hacer, pues como europeísta siempre he preferido abordar temas globales, desde la perspectiva de un continente históricamente más uniforme de lo que creemos y además, bastante más diferenciado del resto del mundo de lo que muchos suponen.

En estos últimos días parece que también Francia esta empezando a mostrar cifras macroeconómicas preocupantes, mientras Italia y España siguen reprochando a Alemania y al BCE su poco espíritu colaborador. Ciertamente, Alemania es la cuarta economía mundial y representa casi una tercera parte (28%) de la economía de la Unión Monetaria. Tras años de reformas, nadie pone en duda la eficiencia de las empresas alemanas, del mercado de trabajo y del sistema de bienestar, aunque la columna vertebral de la economía alemana sigue siendo el sector industrial exportador, que año tras año sigue aumentando su cuota de mercado mundial, hasta el 16.2 %, mientras que la vecina Francia ha seguido perdiendo cuota hasta el 3.3% actual, lo que se traduce en superávit germánico en comercio exterior y déficit francés. Mientras el peso específico del sector industrial en la economía alemana ha crecido, el de Francia y España sigue disminuyendo hasta representar el 14% del PIB en ambos países, prácticamente la mitad que en Alemania. Seguir leyendo en el blog…